El vidrio no sólo es el material ideal para la fabricación de ventanas, puertas, paneles de separación, barandillas, o cualquier otro uso común del vidrio en construcción y decoración. El vidrio templado se ha convertido, por sus innumerables propiedades, en uno de los materiales estrella de las industrias y la tecnología.

Las ventajas del vidrio templado

El vidrio se está dejando de ver como un material delicado. Y es que cada vez se valoran más sus beneficios en sus múltiples usos. Por ejemplo, el vidrio templado no es un vidrio o cristal al uso, sino que brinda mucha más seguridad y resistencia, actuando de manera inteligente en caso de rotura.

La composición de este vidrio de seguridad se hizo posible tras varios años de investigación, en los que el austriaco Rodolph logró perfeccionar el vidrio común para dar con un material que, aunque compartía composición cristalina, presentaba mayor resistencia a los impactos y al calor. Y además protegía a las personas cuando se rompía, puesto que en estos casos se fragmenta en pequeños trozos de bordes redondeados para evitar cortar.

En su fabricación, las diferentes capas del vidrio templado se enfrían y calientan rápidamente para que puedan resistir las altas temperaturas. Esto permite que posteriormente puedan aplicarse en industrias competentes como en las cocinas o la industria del automóvil. Por ejemplo, en hornos, chimeneas, tapas de contenedores, o ventanas y lunas de seguridad para vehículos. Incluso lo encontramos a diario en las tapas de las sartenes o en los escaparates de los negocios.

Laterales y lunas de vehículos

Los vidrios templados que se utilizan para la fabricación de laterales y luneta de los vehículos se someten también a un proceso de curvado. Para ello, los hornos de templado del vidrio cuentan además de con zonas de calentamiento y templado, con una zona de curvado. De esta forma, cuando el vidrio pasa por la zona de calentamiento y alcanza una temperatura superior a los 575 °C, el vidrio accede a la zona de curvado. En ésta, se le da la forma deseada para posteriormente introducirse en la zona de templado, donde se enfría abruptamente con aire.

Según la complejidad de la forma del vidrio, los curvadores pueden clasificarse de la siguiente manera:

Curvadores cilíndricos: Se encargan de cubrir el vidrio tan sólo en un eje, o en el otro eje lo curvan con radios muy amplios, pero no necesariamente con un radio constante. Son los que suelen utilizarse posteriormente para fabricar las lunas de los laterales de los coches.

Curvadores esféricos: Estos curvan el vidrio en dos ejes. Principalmente se utilizan para fabricar los parabrisas, siendo los tipos más comunes los curvadores de gravedad, los curvadores por soplado y los curvadores de prensa.

El uso del vidrio templado en la tecnología

El uso del vidrio templado no sólo lo encontramos en diversas ramas industriales, sus características únicas también han hecho que nos convirtamos en usuarios de este material a través de la tecnología, muchas veces incluso sin ser conscientes de ello.

Por ejemplo, se ha extendido el uso de este material para la protección de móviles y otros dispositivos digitales. Además de verlo también en las pantallas y la parte posterior de teléfonos y otros dispositivos de gama alta.

El cristal templado que se emplea para proteger las pantallas de móviles, tabletas y ordenadores, además de contar con las ventajas del vidrio templado, también encontramos otras más propias del vidrio laminado. Como que cuando el vidrio se fractura, no se desprende de la pantalla, sino que se mantiene unido, evitando que la pantalla principal sufra fracturas aun cuando el cristal templado esté roto.



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