Las cocinas pequeñas y con poca luz son algo más común de lo que nos gustaría. Estas a veces hacen que nuestro humor cambie al sentirnos agobiados por la falta de espacio. No obstante, es posible llevar a la práctica una serie de consejos para ganar espacio extra de almacenamiento, o para conseguir que nuestra cocina pequeña parezca aparentemente mucho más grande. Para lograr esto último, la mejor opción son las paredes de vidrio. ¿Aún te preguntas porqué?

Las ventajas de las paredes de vidrio

Para hacer que las cocinas pequeñas parezcan más grandes, sin perder sus propiedades de aislamiento térmico, acústico y de control de olores, la mejor alternativa es sustituir un tabique por paredes de vidrio.

Cómo ganar luminosidad en la cocina

Los espacios más luminosos también son en apariencia los más amplios. Ya que no hay peor enemigo de una cocina pequeña que la falta de luz. A esto debemos añadir que para cocinar, cuanta más luz, mejor.

Las paredes de vidrio para cocinas pequeñas también nos ayudarán a ganar una buena dosis de luz, ahorrar electricidad y hacer que el espacio parezca más grande. Con estas podemos aprovechar la luz natural de otras estancias de la casa y dar un extra de luz a la cocina.

Esto también funciona al revés, ya que puede darse el caso de que con las paredes de vidrio aprovechemos la luz de la cocina para dar más luminosidad al salón.

Espacios abiertos, espacios más amplios

La ausencia de tabiques hace que las viviendas actuales parezcan más amplias. En el caso de las cocinas pequeñas, las paredes de vidrio consiguen integrarse en el salón pero con la ventaja de que ambos espacios sean independientes. Así los humos, olores y ruidos no se interferirán.

Al eliminar paredes opacas y poder ver las estancias contiguas, conseguiremos que las cocinas con falta de espacio parezcan más grandes.

La continuidad visual permite que la cocina se abra al salón, sin perder la vista de uno u otro. Aunque también se puede optar por aprovechar la luz sin dejar todo a la vista. Para ello se puede optar por vidrios opacos o matificados, total o parcialmente. Las paredes de vidrio, lisas o contexturas, transparentes u opacas, de color, o sin él, son un elemento decorativo en sí mismo. Estas decoran tanto la cocina como el salón y además, resultan unas cocinas fáciles de limpiar.

Diferentes opciones para poner una pared de cristal en la cocina

El tipo de paredes de cristal, sus acabados y tamaños dependerán de diversos factores como el tamaño de la cocina o el estilo que quiera conseguirse.

Paredes de cristal completas o a media altura

Las paredes de vidrio pueden sustituir paredes enteras. O bien dejar un muro hasta media altura y acristalar la otra mitad con vidrio. Esta última opción es ideal para aprovechar el medio tabique para colocar electrodomésticos o muebles. De esta manera aprovecharemos las ventajas de las paredes de vidrio pero sin restar espacio útil en las cocinas pequeñas. También puede aprovecharse esta pared para colocar el sofá del salón.

Paredes de vidrio con o sin perfilería

En los cerramientos de vidrio puede optarse por poner o no perfilerías. Las paredes que sólo utilizan vidrio son más ligeras. Aunque puede utilizarse vidrio de color o con texturas. Los cristales decorados con vinilos, translúcidos o ahumados, permiten estancias con más privacidad.

En cuanto a las paredes de vidrio con perfilería, permiten personalizar aún más estos elementos. Puede optar por multitud de materiales como el metal y la madera. Así como por colores como el negro, el dorado, el blanco o incluso cualquier otro color si se quiere arriesgar más.

Las paredes de cristal con cuarterones son una opción muy decorativa, que combina muy bien con el estilo más industrial.



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