Los lavabos son una de las zonas más importantes en la decoración de un cuarto de baño. Optar por un lavabo tradicional, o por uno de un diseño más sofisticado y con unos materiales más innovadores, puede suponer un gran cambio en esta estancia. Entre los distintos tipos, podemos encontrar lavabos de cristal, de cerámica, de piedra, de metal… ¿Pero cuál nos conviene más? A continuación os hablamos de los pros y contras de los distintos modelos de lavabos.

¿Cuál es el mejor lavabo para mi cuarto de baño? Pros y contras de cada tipo

Elegir lavabos de cristal, u optar por otro tipo, dependerá de los gustos y necesidades de cada uno. Por suerte, existen lavabos de un diseño más clásico, y otros mucho más modernos y vanguardistas, por lo que es fácil encontrar aquel modelo que se adapte mejor al estilo de cada aseo.

Lavabos de cristal sobre encimera

Los lavabos de cristal, de cerámica, o de metal sobre una encimera se suelen utilizar en espacios más actuales, en los que se quiera dar un toque de diseño más especial.

Este tipo de lavabos tienen forma de bol y se colocan sobre una encimera que bien puede ser de madera, de metal, de piedra o de vidrio.

Los lavabos de cristal sobre encimera están más recomendados para cuartos de baño de adultos. Ya que en el caso de los niños éstos pueden quedar demasiado altos para ellos. Además, conviene dejar una distancia prudente entre el bol y la pared de detrás para favorecer las labores de limpieza.

La ventaja de elegir lavabos de cristal sobre encimera, además de su diseño innovador, es la facilidad de limpieza de este material.

En cambio, decantarse por otros materiales como el mármol, supondrá un tratamiento mucho más específico si se quiere impedir que las manchas se absorban en la superficie.

Lavabos de vidrio colgantes

Los lavabos colgantes, como su propio nombre indican, se colocan en la pared, con la posibilidad de llevar o no un mueble debajo.

En el caso de los lavabos de vidrio colgantes, son la opción perfecta para cuartos de baño muy pequeños, ya que apenas ocupan espacio y la transparencia de este material permite que la habitación parezca más amplia.

Los lavabos colgantes del material que sean, tienen las desventaja de contar con menos espacio de almacenamiento, así como menor capacidad en el caso de que se requiera ponerle el tapón y llenar el lavabo. Ya que este tipo de lavabos en lugar de ser profundos, suelen ser más planos para que visualmente queden mejor.

Lavamanos encajados

Los lavabos encastados o encajados, se ajustan sobre encimeras que pueden ser de distintos materiales, como el vidrio, el mármol, la madera, el grano o el cemento.

Este tipo de lavamanos tienen la ventaja de poder colocar sobre la encimera de vidrio, o del material que se elija, los distintos productos cosméticos que estemos utilizando en el momento del aseo diario.

Estos lavabos pueden colocarse sobre un mueble para aprovechar mejor el espacio de almacenamiento o bien ser colgantes y contar únicamente con la encimera para colocar los productos.

Los lavabos semienctrastados se diferencian de los encajados por un fino borde que queda en relieve sobre la encimera. Estos modelos tienen la contra de resultar menos prácticos para su limpieza, ya que la suciedad tiende a quedarse sobre este filo.

Lavabo con pedestal

Los lavabos con pedestal suelen estar fabricados en loza o cerámica, y es el más común y económico. Siendo precisamente su precio y el poco espacio que ocupan sus principales ventajas. En cambio, optar por estos modelos puede hacer que el baño luzca más clásico e impersonal. Por lo que no se recomiendan si se quiere comprar un baño moderno y de diseño. Aunque pueden resultar ideales para aseos muy transitados y de uso diario.

¿Lavabos de cristal templado o lavabos de cristal óptico?

En el caso de decantarse por un lavabo de cristal, puede surgir la duda de si es mejor el cristal templado o el óptico.

Ambos tipos están fabricados con el mismo método que el cristal templado en cuanto a dureza, por lo que en este sentido no se encuentran diferencias. En cambio, las diferencias sí que pueden ser notables en cuanto a su aspecto.

Los lavabos de cristal óptico son más transparentes, y por tanto, más costosos. Ya que en el proceso de fabricación se emplean a fondo en eliminar el óxido del cristal y conseguir así una pureza mayor.

En cambio, el cristal templado normal puede tener un acabado más verdoso.

Esta diferencia puede suponer un hándicap especialmente si se quiere utilizar el cristal como encimera. Ya que en el caso del vidrio templado, el color de abajo puede verse modificado levemente, especialmente en los tonos claros.

Descubre aquí algunas ideas para decorar un cuarto de baño con lavabos de cristal 



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