El vidrio es uno de los materiales utilizados en decoración que mejor aguanta el paso del tiempo, y esto es gracias a su gran resistencia, especialmente cuando hablamos de vidrio templado. 

No obstante, si queremos que nuestras paredes, ventanas y revestimientos de vidrio luzcan tan radiantes como el primer día, será necesario llevar a cabo las siguientes pautas de limpieza, que como podrás observar son muy fáciles y económicas.

10 trucos para limpieza y mantenimiento del vidrio

1.Tómate tu tiempo.

El primer paso para realizar esta tarea es buscar un hueco en el que tengamos el tiempo necesario para llevar a cabo esta tarea de la forma más exhaustiva, ya que es una labor que minuciosa que si se hace deprisa y corriendo puede conllevar una pérdida de tiempo sin buenos resultados. Además, si de paso puedes aprovechar para limpiar los marcos y soportes del vidrio, mejor que mejor, el resultado quedará mucho más vistoso y evitarás que se sequen los posibles restos de jabón y suicidad que resbalen por laterales y bajos.

2. Frecuencia.

No esperes a que el vidrio acumule mucha suciedad ni que se vuelva opaco a causa de ella, ya que llegados a esta situación nos costará más esfuerzo y tiempo dejarlos totalmente relucientes. Además, también evitaremos que habitualmente presenten un aspecto de descuido.

3. No limpiar el vidrio cuando les dé directamente el sol.

El sol hace que los cristales mojados se sequen demasiado rápido, teniendo que repasar más veces la tarea.

4. Trucos para limpiar pavés o bloques de vidrio.

En el caso de estos muros de ladrillos de vidrio, limpiaremos la superficie de igual forma que limpiamos los cristales convencionales, limpiando toda la superficie de vidrio con una bayeta hum­edecida con agua y un chorro de amoniaco. El amoniaco ayuda a elimina la grasa y aporta brillo.

5.Cómo limpiar las juntas del vidrio en el pavés.

Tal y como se limpian las juntas de los azulejos, las líneas de mezcla que sujetan y unen los blosques de pavés pueden mantener siempre perfectamente blancas limpiándolas con una mezcla de agua y jabón graso y restregándolas con ayuda de un cepillo. Si las juntas están muy oscurecidas también puede utilizarse un blanqueante diseñado específicamente para esta misión. Para un mejor resultado primero limpia las juntas y luego los crsitales.

6. Vidrio con decoraciones.

En el caso de que el vidrio tenga algún tipo de detalle o decoración, en lugar de la bayeta podemos utilizar un cepillo de dientes que llegará más eficazmente a todos los rincones.

7. Limpiar el vidrio de la cocina.

La cocina es la zona de la casa que más grasa acumula, por ello necesita una limpieza más concreta. El amoniaco y el papel de cocina cumplen muy bien esta función. Para evitar rayajos, limpiaremos de arriba a abajo con movimientos rápidos. En el caso de que los cristales estén muy sucios también podemos utilizar un desengrasante como el que usamos para fregar los cacharros.

8. Secar con algodón.

A la hora de secar, la mejor opción será un trapo de algodón cien por cien que no deje pelusa, o alguna bayeta especial para cristales, evitando siempre el papel higiénico o de cocina, ya que al deshacerse con el agua puede dejar pelusas o trozos.

9. Limpiar manchas de pintura en vidrio.

Por cualquier descuido o accidente, nuestras paredes de vidrio o ventanas pueden quedar manchadas de pintura. En los botes de pintura suele venir el tipo de disolvente que ésta necesita, si este es tu caso, bastará con aplicar el disolvente con un trapo y pasarlo por el cristal. Si la base de la pintura es muy aceitosa quizá necesitaremos un poco de aguarrás. Lo importante es limpiar la mancha lo antes posible. Si la mancha persiste podemos usar una rasqueta, pero siempre con cuidado de no rayar el cristal.

10. Limpieza de paredes grandes de vidrio y escaparates.

Cuando la pared de vidrio es muy grande, necesitaremos un adecuado kit de cristalero. Lo mejor es utilizar gomas limpiacristales o regletas, que con sólo una pasada nos permiten acabar con la suciedad de una gran parte de la superficie. Primero pasaremos una esponja con jabón, y después será el paso de la regleta o goma. Para aclarar utilizaremos un trapo húmedo.



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